Hoy no vas a hacer una lista larga de bebidas. Vas a llevarte ocho cosas —cinco para pedir y tres para decir— y las vas a usar tantas veces que a la salida ya son tuyas. Y de paso arreglamos puedo, cuesta, pruebo.
Sin mirar los apuntes de la clase pasada. Tienes dos minutos: escribe todas las comidas que recuerdes. Después me dices en voz alta cuál es tu comida favorita y por qué.
Sin corrección automática · esto es memoria, no examenEsto es recuperación, no repaso pasivo. No enseñes la lista de la clase pasada antes: la palabra tiene que salir de su cabeza con esfuerzo, si no, no se fija. Si se queda en blanco, da una categoría, nunca la palabra: «¿algo que se come frío?», «¿algo del desayuno?».
Cuenta cuántas recuerda y apúntalo: es tu medida real de retención, y la vamos a comparar con las ocho de hoy la semana que viene.
Puente a la clase de hoy: «Muy bien. Comida ya tienes. ¿Y para beber?»
¿Qué se bebe más en España? Escribe tres cosas en orden: 1, 2, 3. No lo pienses mucho y no lo busques — es una apuesta. Cuando la tengas, la comprobamos con el vídeo de al lado: una vez, y no hace falta que entiendas todo lo que dicen — la lista está escrita en la pantalla.
Sin corrección automática · es una apuesta, no una respuesta¿Acertaste? ¿Qué te sorprende: lo que está en el número 1, o lo que no está en la lista?
El vídeo va aquí, después de la apuesta — nunca antes: la apuesta es lo que crea las ganas de mirar. Una sola vez. Y una vez es una vez: si lo pones tres veces y preguntas de qué habla, has convertido un calentamiento de cinco minutos en una clase de comprensión oral.
El top 5 del vídeo («Top 5 bebidas más pedidas en los bares en España», entrevista en la calle, 40 s): 1. cerveza · 2. café · 3. agua · 4. refrescos · 5. vino.
El vídeo esconde el número 2 hasta el último segundo. Aprovéchalo: para el vídeo cuando ya se vean el 1, el 3, el 4 y el 5, y pregúntale «¿y el dos?». Que lo diga él antes de verlo.
Tres de las ocho de hoy salen aquí —la cerveza (que en la barra se pide como una caña), el café y el agua—, así que el vídeo no es adorno: es la primera vez que oye tres de las palabras de la clase, en boca de gente real.
Es A1: no le pidas que entienda lo que dicen. Los números, las imágenes y los nombres de las bebidas son suficiente. Si el vídeo va muy rápido, quita el sonido y que lo lea.
Cuando compruebe: «¿acertaste? ¿qué te ha sorprendido?» — dos frases y seguimos. Todavía no le des ninguna de las ocho palabras.
Mira las tres fotos. Para cada una, dime dos cosas: qué hora crees que es y qué están tomando. No pasa nada si no sabes la palabra: descríbela («es blanco», «lleva fruta»).
¿Es lunes por la mañana o sábado a las once?
¿Están trabajando o han terminado?
¿Es antes de salir o antes de dormir?
Cinco minutos contando la apuesta y el vídeo, ni uno más: esto activa el tema, no lo enseña. No corrijas nada aquí y no des todavía ninguna de las ocho palabras — si se las das ahora, la etapa 3 se queda sin trabajo. Apunta lo que intente decir con rodeos: eso te dice qué palabra le hace más falta.
Si el vídeo no está en el archivo, esta etapa funciona igual con las tres fotos.
Cinco cosas que se piden y tres cosas que se dicen. Toca cada tarjeta: delante está la palabra, detrás lo que significa y una pregunta para ti.
Ocho ítems es el tope de la clase (5–8), y ya está lleno. Si aparece tinto de verano, clara o chupito, apúntalos en «para otro día» y sigue. Una palabra más aquí es una palabra menos retenida de las ocho.
Orden por tarjeta (máx. 1–2 min cada una, 10 min en total): contexto → significado elicitado → forma (artículo y colocación) → pronunciación → CCQ. Las CCQ están detrás de cada tarjeta: úsalas, no las leas como definición. Si falla la CCQ, vuelve al significado con otro ejemplo concreto; no repitas la forma.
Pronunciación (2–5 min, dentro de estos 10): modelo tuyo 2–3 veces a velocidad normal → repetición → repetición individual. Cuidado con caña (ñ), zumo (z española si trabajáis norma peninsular) y con el enlace café_con_leche dicho de un tirón.
Registro: «yo invito» y «¿nos tomamos algo?» son de amigos. Con un desconocido o en el trabajo, mejor «¿le apetece tomar algo?» — dilo, pero no lo metas en la lista de hoy.
Lee el diálogo en voz alta. Estos verbos ya los has visto: hoy solo vamos a ver cuándo cambian y cuándo no.
— ¿Nos tomamos algo? Estoy muerto de sed.
— Vale. ¿Podemos ir al bar de la esquina?
— Sí, yo almuerzo allí todos los días. ¿Cuánto cuesta la caña?
— Dos euros. El zumo natural cuesta tres.
— Entonces pruebo el zumo. Yo no puedo tomar cerveza antes de trabajar.
— Yo invito. Luego vuelvo a la oficina a las cuatro.
1. Mira puedo y podemos. ¿Qué letra hay en uno y no en el otro?
2. Almuerzo viene de almorzar. ¿Qué le pasa a la o?
3. Di puedo y luego podemos. ¿Dónde suena más fuerte la voz?
Ahora dilo tú en una frase: la regla es que…
| poder | costar | probar | volver | almorzar | |
|---|---|---|---|---|---|
| yo | puedo | — | pruebo | vuelvo | almuerzo |
| tú | puedes | — | pruebas | vuelves | almuerzas |
| él / ella | puede | cuesta | prueba | vuelve | almuerza |
| nosotros | podemos | — | probamos | volvemos | almorzamos |
| ellos | pueden | cuestan | prueban | vuelven | almuerzan |
En rojo, las dos formas que no cambian (nosotros y vosotros). Dibuja una línea alrededor del resto: sale una bota.
Di cada palabra en voz alta y toca la sílaba fuerte.
No toques «Mostrar la tabla» hasta que él haya formulado la regla, aunque la formule a medias. La tabla es la confirmación, no la explicación: si aparece antes, la etapa de descubrimiento se convierte en una lectura.
La regla a la que hay que llegar: la o se convierte en ue en todas las personas menos nosotros y vosotros. Y el dato que lo sostiene: la fuerza de la voz cae siempre donde está el ue. Donde no hay fuerza, no hay diptongo.
Modela tú cada palabra antes del ejercicio de sílabas: aquí no hay audio en el archivo, la voz eres tú.
Errores previsibles hoy: «yo podo», «¿cuánto costa?», «nosotros puedemos». No los corrijas aún si aparecen hablando; apúntalos para la etapa 8.
Completa el diálogo de memoria. Entre paréntesis tienes una pista del significado o el verbo en infinitivo — la palabra la pones tú.
Cambia la persona. Di la forma en voz alta antes de escribirla.
El banco de palabras está escondido a propósito. Si las palabras están a la vista, esto deja de ser recordar y pasa a ser copiar — y lo que no se recuerda con esfuerzo, no se queda. Antes de tocar el botón, dale una categoría: «es algo caliente», «se pide por la mañana». El botón es el último recurso, no el primero, y lleva dos palabras que no son respuesta de ningún hueco.
Aquí sí se corrige en el momento, y sin esperar: es práctica controlada y el objetivo es la precisión. Corrige también el género («un caña») y el artículo de el agua.
La técnica más suave primero: repite tú la parte correcta y para justo antes del error («¿Cuánto…?») y deja que él lo arregle. Solo si no sale, das la forma.
Si el ejercicio 1 va por debajo de 5/10, no pases a la etapa 6: repite el ejercicio 2 en voz alta y quítale a la producción tres minutos, no al revés.
Une la situación con lo que dices en ese momento. Toca primero la izquierda.
Termina las cinco frases sobre ti. Cada una con un porque: la razón es lo que hace que la palabra se te quede.
Corrección retrasada a partir de aquí. No interrumpas mientras habla de sí mismo: apunta y guarda para la etapa 8. Solo intervienes si no se entiende nada de lo que dice.
El porque no es un adorno: personalizar es lo que sube esta tarea de «reconocer» a «recordar». Si contesta sin razón, devuélvele la pregunta: «¿y por qué ese y no el otro?».
Si dice algo casi correcto, ese es el momento de reciclar: «¿lo puedes decir de otra manera?»
Son las 20:30. Estás en el Bar Anka con dos amigos. Tú invitas, y solo tienes 12 euros para todo. Tienes que salir del bar con las tres bebidas pedidas y sin pasarte del dinero.
Ana — no toma alcohol y está muerta de sed. Quiere algo frío y grande.
Luis — si toma café después de las seis, no duerme. Tiene hambre, no sed.
Tú — elige lo que quieras, pero la cuenta no puede pasar de 12 €.
El camarero (tu profe) tiene la carta con los precios y sabe qué hay hoy y qué no. Tú no la ves: tienes que preguntar.
Dos minutos antes de empezar: escribe tres frases que vas a necesitar. Después cierra esto y habla sin leer.
Sin corrección automática · esto es tu guion, no un examenTu carta (no la enseñes). Caña 2,00 · Café con leche 1,60 · Café solo 1,40 ·
Zumo natural 3,20 · Infusión 1,80 · Agua sin gas 1,50 · Agua con gas 2,20 ·
Tapa de tortilla 3,00 · Aceitunas 2,50.
Hoy no hay: zumo natural (se acabaron las naranjas) y el agua con gas solo queda en
botella de litro, 3,50 €.
Empiezas tú, en cuanto se sienta: «Hola, buenas. ¿Qué os pongo?». Si pide el zumo, dile que no hay y espera: ese es el momento en el que la tarea obliga a negociar y a usar «puedo / podemos / cuesta» de verdad.
No interrumpas. Ni una corrección durante la escena, aunque diga «yo podo». Apunta 4–6 frases tal cual las dice: son el material de la etapa 8. Si se bloquea del todo, ofrece la palabra y sigue.
Segunda vuelta (5 min), cambiad los papeles: ahora él es el camarero y tiene la carta de arriba; tú eres el cliente y llevas tus propias condiciones —una persona que no toma gas, otra que quiere lo más barato de la carta, y 8 € en total. Repetir la tarea con los papeles cambiados es lo que convierte la fluidez de hoy en fluidez de la semana que viene.
Cierre (1 min): «¿Qué pedisteis al final? ¿Cuánto costó?» — que lo cuente él, no tú.
Estas frases se dicen mucho… y están mal. Escribe la versión correcta.
Y ahora sin mirar nada. Cierra el ordenador y dime, en voz alta: las cinco cosas que se piden y las tres que se dicen. Ocho.
Una lengua se aprende pidiendo, no repitiendo.
Esta es la corrección retrasada de todo lo anterior. Escribe en la pantalla compartida 4–6 frases que le hayas oído en la etapa 7 —sin decir cuáles están mal— y que las repare él. Deja que se autocorrija antes de dar nada.
Y después de reparar, mejora una que ya estaba bien: «quiero una cerveza» → «¿me pones una caña?». Eso no es corregir, es subir de nivel, y es lo que hace que suene a nativo.
El recuerdo de las ocho es la medida de la clase. Apunta cuántas salen sin ayuda. Menos de seis: la semana que viene se empieza por aquí, no se avanza.
Calendario de esta lista — 3 min al principio de la próxima clase (de memoria, sin la lista delante) · otra vez dentro de una semana · y reaparecen en una clase que no vaya de bebidas: en «la rutina» (¿a qué hora almuerzas?, ¿cuándo vuelves a casa?) y en «hacer planes» (¿nos tomamos algo?, yo invito). Repetir aquí no vale: tiene que costarle.
Cinco o seis frases: qué tomas por la mañana, a mediodía, por la tarde y antes de dormir, y cuánto cuesta cada cosa donde tú vives. Las palabras de abajo se encienden solas cuando aparecen en tu texto.
Esta semana, dile a alguien «¿nos tomamos algo?» — en español, aunque el otro no lo hable. Y si te toca pagar, «yo invito». En la próxima clase me cuentas: a quién se lo dijiste, qué tomasteis y cuánto costó.
Sin corrección automática · se cuenta hablando